domingo, 21 de junio de 2009

Jugando a las escondidas


Mi tristeza era tan grande que no sabia que hacer, quería quedarme así... esperando que la tristeza se canse y se vaya solita.

No fue tan facil, parece que se enamoró un poco de mi y yo de ella, pero a veces me le escondo y me da risa cuando la veo desesperada buscándome. Pero cuando logra encontrarme me abraza y me llora en silencio y me pide que no la deje... pero yo le explico: Que no se puede quedar a vivir para siempre conmigo, y la pobre, triste como es... entiende y me deja por unos dias.

Cuando por instantes la felicidad invade mi mundo, la siento arrastrando sus pies a mi lado, como buscando la manera de reconciliarse conmigo, de meterse conmigo a la cama y que nos quedemos horas juntas, que nos quedemos dormidas con los ojos hinchados de llorar, en silencio claro, porque no se puede hacer un escándalo de lágrimas como hice el otro día, porque hasta ella se espanta y no sabe en donde esconderse.

No es que le tenga cariño,pero es que a veces cuando se acerca calladita... mirandome de reojo, la dejo que se instale en mi pecho. Se ha convertido en mi compañera de tardes silenciosas y de noche de insomnios. Sé que debo dejarla ir... pero uno se encariña con lo que tiene mas cerca, siempre es así... y en estos momentos... lo más cerca que tengo es a ella. Aunque se que en unos dias esta tristeza se va a ver despues tan distante porque ella se va a cansar de verme a los ojos y jugar a las escondidas conmigo y en ese instante me dejara a su amiga la felicidad para jugar, no sin hacerme entender que cuando la extrañe vendra en uno de esos dias lloviosos a jugar, y yo la abrazare y jugare a esconderme de ella.

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